Tarjeta de visita – Imagen gráfica

De todo un poco, Decoración

Hola, soy Gema”.

Socialmente cuando queremos conocer a una persona, intentamos que alguien nos la presente, nos presentamos directamente o nos hacemos notar de alguna manera para que esa persona repare en nosotros

Profesionalmente ocurre lo mismo. Queremos conseguir un proyecto y tenemos que hacer ver que somos la persona adecuada para ello. Tienes que vender tu trabajo pero también tienes que venderte tú. Tu trabajo y tu forma de trabajar son un reflejo de tí, de tus cualidades, de tu filosofía de vida,…

Como os he contado en Qué, quíen y porqué, decidí hacer un cambio radical en mi vida laboral y hacer lo que me gusta: el mundo de la decoración, sobre todo decoración comercial. Así nació este blog El Sitio de mi ReCreo.

Os acordáis cuando éramos pequeños y disfrutábamos tanto en el recreo?. Así me siento yo cuando me dedico a Decorar Espacios. Es como si volviese a estar con mi babi celeste, deseando que tocase el timbre para salir, sentarme en el suelo para dibujar o moldear plastilina y querer terminarlo para enseñárselo a mamá a la salida del colegio, después de reñirme por lo que me había manchado claro. Decorando negocios, escaparates, reciclando muebles,…he redescubierto ese mundo, un mundo en el que disfruto, desconecto, en el que soy detallista, minuciosa en la ejecución y en el resultado, en el que me sigo manchando …donde me siento y soy creativa.

Cuando trabajo en este sector estoy en mi sitio, en mi patio de colegio donde me siento a gusto, completa y segura de lo que hago.

Esta es mi presentación, lo que quiero que exprese mi trabajo….pero necesitaba algo más breve, práctico y efectivo para presentarme ante las personas que pudieran estar interesadas. Una tarjeta de visita que reflejara mi forma de trabajar…que reflejara cómo soy yo.

Bueno, pues manos a la obra. Tenía dos ideas claras. Mi nombre comercia: Gma, y los colores: negro, blanco y rojo (mi tandem perfecto).

Hay muchos programas de diseño pero en la escuela de escaparatismo ASSES me han enseñado el Corel Draw y me resulta perfecto.

Diseñé una primera tarjeta que a mí me parecía buena y que reflejaba mucho de mí. Al enseñársela a mi profesor me dijo:” Gema, está bien, pero esta no eres tú. Te has quedado en tu primera idea y tú eres de las que investigas al máximo y barajas todas las opciones posibles”.

Vaya chasco,…pero tenía razón. Investigué todo lo posible sobre tarjetas de visita: diseño gráfico actual, los tipos de fuentes, las composiciones, tamaños,…Apreté todos los botones del Corel Draw para comprobar qué opciones me ofrecía, hice y deshice, imprimí mil pruebas en papel,…hasta que mire la pantalla y la imagen me dijo: “Hola, soy Gma”. La encontré,…me encontré.

Las caras de la tarjeta simulan dos espacios vacios. El principal es un espacio de rayas blanco y negro y delante está mi logo en rojo: Gma. Las letras las modifiqué para que parezca la forma como yo escribo: en punta para arriba y abajo según qué letras.

La cara “B” es otro espacio vacío donde están mis datos y la descripción de servicios que ofrezco, mezclados con otras palabras más sutiles a la vista que reflejan mi trabajo y mi forma de ser: ilusión, creatividad, profesionalidad,…

Soy consciente de que toda persona que reciba mi tarjeta no va a percibir todo lo que yo he pretendido expresar en ella, pero yo estoy muy contenta y satisfecha con el resultado y me veo reflejada en ella.

 

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Tarjeta de visia

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Tarjeta de visita

“Hola, soy Gma. Encantada de conocerte”

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Adornos navideños

De todo un poco, Decoración, Manualidades

Las Navidades no son mi fecha preferida. Recuerdo que mi madre decía lo mismo y yo la miraba extrañada, no la comprendía, ahora sí. Pero ella no dejaba que ese sentimiento se notara y cada año organizaba unas Navidades fantásticas para todos…y eso también lo heredé de ella.

La decoración navideña de las casas ha sufrido una gran evolución. Cuando yo era pequeña todo era muy llamativo, luminoso, y todo se basaba en mucha bola brillante porque no existía demasiada variedad.

Hoy encontramos de todo para todos los gustos. Personalmente no me gusta saturar la casa. Prefiero pocas cosas pero que luzcan sin ser llamativas.

Cada año le doy vueltas a la cabeza y suelo hacer algún adorno original, distinto y es lo que quiero mostraros hoy por si os apetece poneros manos a la obra.

Un año cualquiera. Vi en un escaparate de una tienda de manualidades algo que me pareció muy creativo y original. Una bola de navidad hecha con macarrones. Se trata de hacer pequeños agujeros en una bola de porexpan que previamente hemos pintado. Encolas cada agujero y vas clavando los macarrones. Cuando está todo bien seco los pintas y listo. Esta es mi bola:

Bola de navidad de macarrones

Luce muchísimo y si tenéis niños es una buena opción para que participen en el proceso.

Siguiente año. No me gustan los árboles de navidad. Sólo me gustan los naturales pero como digo es una opción personal. Pero sí me gustan los arbolitos pequeños de sobremesa decorativos. Hace muchos años hice unos conos forrados de cuerdas que aún lucen en las casa de mis amigas a las que se los regalé (de esos no tengo fotos. Chicas, mandadme alguna). La idea que os cuento ahora la vi en un decorado de un programa de televisión…”me gusta y eso no tiene nada que hacer“. Consistía en formar un árbol pegando distintas bolas de navidad en círculo hasta crear la forma deseada. Como hacía años que no ponía árbol, no disponía de bolas y las compré, pero es una fantástica opción para aprovechar las bolas de adorno que ya no utilicemos. Da igual que sean diferentes, eso lo hará más divertido. Mirad cómo me quedó a mí.

Árbol de navidad hecho con bolas

Gordito verdad?

Otro año. Todas las Navidades, Sonia, Leticia y yo, junto a la prole, nos vamos de almuerzo.  Ese año Sonia nos llevó al escaparate de una tienda donde sólo vendían bolas de Navidad. Todas eran preciosas. No eran las típicas. Eran bolas forradas de tela y algunas tenían imágenes impresas en la propia tela y eran…carísimas. Recuerdo que salí de la tienda y dije “pues esto no tiene nada que hacer” y también recuerdo la expresión de Sonia y Leticia cuando a los dos días les mandé la foto de esas bolas hechas por mí.

No tengo fotos de proceso pero os dejo aquí un tutorial de youtube para que lo entendais bien. En resumen se trata de hacer incisiones con un cutter en una bola de porexpan como si estuviéramos mondando una naranja. En cada “gajo” pones un pequeño trozo de tela e introduces los bordes en las incisiones (yo suelo utilizar un abrecartas). Cuando está entera forrada, recorre las incisiones con un cordón, cola de ratón o lo que más te apetezca. También puedes coronarlo con una lazada o con algún adorno navideño que te sobre en la caja de “adornos”. Creedme, el resultado es super elegante.

Recordáis mi cajón lleno de retales de telas? pues de nuevo salieron a la luz los restos de costuras de antaño. Personalmente me encantó el efecto que daba crear las bolas utilizando telas de tapicería y de los vestidos infantiles de mis niñas.

Así, tal cual, quedan muy chulas pero en la tienda también las había personalizadas con fotos. Esas fotos estaban impresas en la propia tela y yo eso no lo podía hacer, “peeero…y si intento pegarlas haciendo fotocopias en color en papel?”. Dicho y hecho y doy fe de que resulta un regalo navideño muy especial para las personas queridas.

Desde ESE año. Esta bola que os enseño ahora no es únicamente un adorno navideño. Está hecho con una bola de porexpan pero es un adorno decorativo donde colocar fotos especiales sin necesidad de utilizar el típico marco. En mi casa está colgado todo el año.

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Esta es mi madre y mi familia cuando ella era la que decoraba la casa.

 

Trapicheando

De todo un poco

Dicen de mí que cuando me da por algo no paro….No sé si es una virtud o un defecto pero soy así.

Ya os he contado mis inicios en el mundo del trapicheo haciendo bolsos y más bolsos como para llenar una tienda. Desde entonces curioseo a menudo las múltiples opciones que existen para crear cosas con este material. Manejando sólo dos o tres puntos básicos de crochet puedes crear distintos complementos o accesorios.

Hoy os quiero mostrar ese “pasito más“, ese “y si…“, ese “eso no tiene na que hacer“.

Tenía en puertas el bautizo de la hija de mi amiga Nati. No sé vosotr@s, pero yo le suelo dar bastantes vueltas a la cabeza a la hora de hacer un regalo a una persona que es cercana a mí. Cada vez es más difícil acertar con algo porque se suele tener de todo y casi siempre se acaba con mucho de lo mismo. Estaba en pleno proceso de creación con trapillo así que me dediqué a buscar una variación.

Encontré un tutorial de una colcha…“no,…el trapillo pesa mucho y como colcha creo que quedaría demasiado rígida. Pero,…y si…la hago más pequeña…para una alfombra en su cuarto…Sí, me gusta y eso no tiene na que hacer”.

Ea, pues a empezar. Me decidí por colores pasteles pero sin centrarme en el típico rosa. El resultado? Aquí lo tenéis

Alfombra trapillo

En esta foto faltaba coserla del revés…hago la foto antes para recordar la combinación de colores que me parece más apropiada.

Ventajas?: haces un regalo original, exclusivo y que demuestra interés y cariño por la persona que lo recibe. Inconvenientes?: gusta tanto que aún tengo pendiente de hacer alguna (Susana, tranquila que llegará).

Llevaba tiempo con el trapillo y me encontré con que tenía una gran bolsa con restos de diferentes colores y me pareció perfecto para intentar un par de cosas.

Había visto unas cestas que quedaban preciosas por el cuerpo que proporciona el trapillo. La quería grande y hubiese necesitado varios ovillos pero “…y si uno los restos?”. Podía salir algo divertido verdad?. Pues sí, a partir de unos restos apareció una cesta grande y divertida donde hoy mi cuñada guarda sus labores en su salón para tenerlas a mano.

Cesta trapillo

Viendo escaparates me dí cuenta de que el trapillo se había convertido en algo muy habitual en nuestros estilismos. No sólo se podía tejer sino también se podía utilizar como base de complementos como pulseras o collares.

Se acercaba la Navidad y desde hace unos años suelo regalar cosas creadas por mí, regalo DIM (do it myself). Si el trapillo estaba de moda y los escaparates estaban llenos….“eso no tiene na que hacer”.

Existe una gran variedad de complementos que se pueden hacer con trapillo. Trenzados, mezclados con otros materiales,…yo me decidí por una versión sencilla pero que me pareció muy resultona. Es esta

Pulseras trapillo

Este post es sólo una muestra de todo el abanico de opciones que existen para hacer con trapillo,…o con lana…o hilo…o fibras,…Plantéate un paso más, un toque personal, un “y si,,,”, un “esto lo hago yo”, un “esto no tiene na que hacer”….curiosea y ve trapicheando.

Trapicheo

De todo un poco

Cuando era pequeña quería imitar a mi madre en casi todo. Por las noches ella cogía sus agujas de punto o de crochet y, casi sin mirar lo que hacía, aparecía un día con un chaleco o un paño para la mesa. “Yo quiero aprender mamá, quiero hacer lo mismo que tú”….pero claro, imitarla cogiendo las agujas y la lana finita que utilizaba, no mirar lo que estás haciendo como ella hacía, poner una postura de brazos que parecía que estaba matando a alguien y  pretender que todo salga rápido y bien,…pues no, no resulté demasiado victoriosa en el intento.

Mis únicos logros fueron aprender el punto al derecho, el punto al revés y conseguir hacer una bufanda para mi Barbie. El crochet…ni lo intenté.

….hasta que, años después, tuve que preparar mi primera comunión y aprendí el universo del punto enano. No es que la edad me hubiese dado más soltura con el manejo de las agujas. Que va. Pero descubrí que las no muy diestras en el tema tenemos una opción mucho más apropiada para nosotras: las agujas gordas. Yo estaba acostumbrada a ver en casa las típicas agujas de crochet metálicas finitas pero no sabía que existían de mayor grosor. Cuanto más gruesas más fácil resulta la labor porque además son para hilos o lanas gordas.

A ese descubrimiento fundamental para mi torpeza, se unió la aparición de un nuevo material que antes no se conocía: el trapillo. Son tiras de tejido de algodón o licra unidas hasta componer un ovillo. Cómodo, fácil de tejer gracias a su grosor, con cuerpo, perfecto para el tipo de agujas que os he comentado y con una amplia variedad de colores y estampados.

Era perfecto y decidí que haría bolsos.

De nuevo visualicé tutoriales en youtube hasta encontrar el tipo de bolso que más me gustaba. Los puntos ya los tenía dominados después del trabajo de mi primera comunión así que todo resultó más fácil.

El tipo de bolso que más me gustó fue el típico con boquilla.

Suelo ser bastante exagerada para todo y cuando me da por una cosa y me siento motivada, me pongo a hacerla sin parar. Los tejía, les añadía un forro bonito y les cosía la boquilla.

Lo curioso y especial de las cosas hechas a mano es que aunque utilices los mísmos puntos y el mismo patrón, nunca salen 2 bolsos iguales,…parecidos pero siempre diferentes.

A medida que los iba haciendo se me ocurrían distintas posibilidades y variaciones.

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Os preguntareis qué hice con tanto bolso….pues resultaron el regalo perfecto para Navidad y cumpleaños. Es igual de gratificante crear como recibir algo hecho a mano por la persona que te regala. Es original, exclusivo, demuestra interés por el regalo y, por lo menos a mí, me parecen preciosos.

Rosaritos y Lolas

De todo un poco

Continuamente guardo imágenes de internet en una gran carpeta a la que llamo “Ideas”. Unas salen y otras no, como casi todo.

Hace unos meses guardé unas imágenes de unas muñecas cabezonas que me encantaron y me puse a pensar en qué podía utilizarlas.

La idea llegó como siempre, en la cama cuando no puedo dormir: y si las pongo en bolsos? pero como? con telas? No, no creo que quede bien porque las telas se desilachan y no haría buen efecto. En bolso grande? no, tiene que resultar plano y pequeño para que luzca la muñeca…Piensa Gema, piensa…ya está.

Primero, confeccionar el bolso y elegir telas con cuerpo y bonitas. Afortunadamente mi Tita y mi madre siempre han cosido y tengo un cajón de retales preciosos y llenos de recuerdos. Yo no soy buena costurera y siempre suelo acudir a la costura menos complicada. Busqué en internet una plantilla para bolsos de boquilla, un par de costuras para unir el exterior con la tela que se utiliza para el forro, coser la boquilla y sin darte casi cuenta, aparece esto:

Ahora entra en juego la imaginación. Para crear las muñecas opté por fieltro y Goma Eva. Desde que descubrí estos materiales los he utilizado bastante porque tienen las ventajas de la tela por su cuerpo y textura, y del papel porque no se desilacha y se corta muy fácilmente. Además los encuentras de todos lo colores y estampados.

Dibujé todas las piezas que tenía que uitilizar para crear la muñeca y con paciencia las vas pegando al bolso.Primero la cara, luego el pelo, el vestido, la boca…y cada una te va pidiendo un detalle especial, algo que las haga únicas.

Tijeras, tela, hilo, pegamento y toda la imaginación que quieras utilizar. Es una estupenda opción para reciclar retales y permitirles de nuevo salir a la calle, además de rememorar imágenes pasadas en tu memoria. Retales de vestidos de cuando era paqueña, ropa de mi madre, aquella tela para cojines que nunca llegó a confeccionarse,…

Este tipo de bolsos yo los llamo mis “Rosaritos” porque me recuerdan a los estilismos de la época de nuestras madres y que mejor nombre que el de la mía.

Estaba muy contenta con el resultado pero al acercarse la Feria de Abril, decidí darle una vuelta de tuerca.

Hace años que cuando me visto de flamenca llevo bolso tipo bombonera a juego con el traje. Como este año estaba tan reciente la creación de las Rosaritos, se me ocurrió vestirlas acorde con la fecha.

La confección del bolso? igual, aunque utilizando telas de flamenca acordes con tu traje o la misma tela si se dispone de ella. Lo demás?: imaginación, imaginación y más imaginación con los detalles. Color de pelo de la flamenca que lo vaya a llevar, flecos, flores, broches,…no hay reglas ni límites.

Para estos bolsos necesitaba un nombre flamenco…Lola, mis “Lolas”, …te quiero tita.