Dorando voy…(Restauración con pan de oro)

Decoración, Restauraciones

La moda en los elementos decorativos, igual que los peinados y la ropa, va por épocas….e igualmente, todo vuelve.

L@s que ya tenemos unos añitos hemos visto siempre en el salón de nuestros padres el típico espejo grande y cuadros ovalados dorados (cornucopias). A todos nos suenan, sobre todo porque actualmente está muy de moda combinarlos con elementos más modernos.

Siempre los he tenido en el salón pero nunca me paré a ver el mal estado en que se encontraban.

Tenían varios desconchones y el pan de oro había desaparecido en ciertas zonas. La crestería superior del espejo estaba rota,…habían dejado de brillar.

Peeero, esta técnica es la de dorar con pan de oro,…eso tiene que ser muy difícil no?. Pues como casi todo hay que intentarlo para averiguarlo así que lo consulté a mi profesora y me los llevé al taller.

Así es como llegaron.

Cuadros

 

Espejo

Lo primero es encolar todas las grietas visibles para evitar que siga desprendiéndose el dorado original. En este tipo de restauración se dora únicamente lo que se ha perdido, manteniéndose siempre lo que se pueda del original.

Donde faltaban piezas, los desconchones, se reconstruyen con pasta blanca. Igualmente se rellenan las grietas. Cuando está seca se lija suavemente para darle la forma original.

El espejo tenía la cresta superior rota y vencida por el paso de los años. Cola y cuerda para forzarla fuertemente hasta lograr llevarla a su forma original.

Restauración con pan de oro

Restauración con pan de oro

Ahora llegó el momento de utilizar el pan de oro.

El librillo de pan de oro no es caro, el “falso” me refiero, mixtión, varias brochas o pinceles suaves, goma laca, polvo de talco y mucha mucha paciencia.

Un consejo para antes de comenzar es espolvorear polvo de talco en tus manos, alejarte de las corrientes de aire y sobre todo no estornudar!. ..créeme, las láminas son muy finas y delicadas y parecen tener vida propia.

Impregnas las zonas a dorar con mixtión. Este es el producto que pegará el pan de oro a la pieza. Cuando esté mordiente, esto es prácticamente seco pero que aún resulte pegajoso al tacto, es el momento de empezar a colocar las láminas.

Pégalas con cuidado, pero no hace falta que cubras al cien por cien la superficie. Además de que es difícil, esas imperfecciones aportan una impresión de antigüedad a la vez que se deja ver la pintura roja de debajo.

Cuando hayas cubierto toda la superficie deseada, repasa con un pincel seco, suavemente, para quitar las partes superpuestas (que no se pegan) y los restos de pan de oro.

Si para pulir el nuevo dorado no tienes el instrumental adecuado, utiliza un trapo limpio o algún elemento con punta redondeada.

Para unificar el color de el nuevo dorado con el antígüo yo utilicé un poco de tinte. También puedes utilizar patina

Da una mano de goma laca para fijar bien el pan de oro y evitar que se desprenda y deja secar completamente.

Listo.

 

El dorado ha tenido momentos más o menos populares en toda la historia del mueble, pero es raro no encontrar alguna pieza con esta terminación en casi todos los hogares. El secreto está en cuidarlos porque, sin abusar, siempre quedarán bien en cualquier decoración. Son “un fondo de armario”.

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