Sillas

La familia…y una más.

Decoración, Restauraciones

La restauración es un mundo que me apasiona. Tratar un mueble desde sus entrañas y poder otorgarle de nuevo un uso o estado que se había perdido por el paso del tiempo resulta gratificante, por lo menos para mí.

Una restauración como Dios manda, no se hace a la ligera. Requiere tiempo, paciencia y todos los conocimientos que puedas adquirir. Sin embargo, hay ocasiones en que la pieza en cuestión no te resulta atractiva para meterte en tanto jaleo porque está demasiado deteriorada, necesitaría piezas nuevas o simplemente no te apetece.

Cuando te encuentras con una pieza así pero no quieres deshacerte de ella yo me decido por “vestirla de limpio”: refuerzo lo que puedo, parcheo los deterioros y le pongo un traje bonito. No es restauración pura, pero el resultado queda bastante bien y lucido.

Hace unos días publiqué el post 100 años de sillas. Os comenté que tenía en casa 3 sillas muy antígüas y deterioradas y que decidí restaurar en el taller sólo 2. Así quedaron:

Sillas

Esta es la tercera que dejé en casa.

Silla

El no tocarla me vino bastante bien porque al restaurar su gemela me encontré que tenía una pata muy señalada por la carcoma y la pude sustituir por la que tenía la otra que estaba en mejor estado. Esta es la pata en cuestión:

Restauración sillas

La nueva silla restaurada se quedó con la pata buena, a su hermana que se aburría en casa le coloqué la pata mala quedándose en un rincón cuando las 2 sillas del taller volvieron a casa. La familia quedó separada.

Tirarla?. No, me gustaba mucho, me había ayudado en la restauración de la otra y no se lo merecía. Restaurarla?. No, estaba saturada de ese estilo de restauración y tenía demasiadas señales que no taparían ninguna clase de tinte. Parchearla? sí,…podría ser. Podía reforzarla un poco, tapar señales y ponerle un bonito vestido de color. Eso es!

Empecé reforzando tornillos y encolando bien la pata que había sustitudo. Respecto a la pintura me encontré que el barniz estaba tan seco que saltaba con una simple rasqueta…perfecto. Los múltiples agujeros de carcoma los rellené con pasta de madera y la pata mala directamente la “forré” de pasta después de tapar las señales. Ya tiene otra pinta no os parece?

Después de lijar para igualar había que buscarle un vestido apropiado. Estaba claro que en este caso tenía que utilizar pintura ya que ningún tinte hubiese disimulado tantos desperfectos.

Me gustan los contrastes y me pareció oportuno darle a esta silla un sello diferente a las otras. El color burdeos está de moda así que, por qué no?

Silla

Todo quedó completamente tapado pero me parecía que el vestido no estaba completo, no resaltaba su personalidad antígüa, su carácter…Solución? lijar ciertas partes para hacer destacar la madera original, dar apariencia de usado y encerar.

Ahora sí y lo mejor es que la familia de tres hermanas vuelven a estar juntas, guapas y dando toda su utilidad a mi casa.

Sillas

Insisto, esto no es propiamente una restauración… pero hacen parecer ” de mejor familia”

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